Crítica de “Star Wars: The Last Jedi” (SPOILERS)

Advertencia: la siguiente crítica contiene spoilers de Star Wars: The Last Jedi.

Cuando corría el 2015, y se estrenó “The Force Awakens”, hubo un consenso general que la nueva saga había comenzado con el pie derecho. A mí personalmente me encantó, y la mayoría de las quejas que vinieron después se centraron en sus similitudes narrativas con “A New Hope” – cosa que no niego. Sin embargo, fue, a mi juicio, un acierto en cuanto a épica, personajes, temática, y visualidad. Lamentablemente hoy el panorama es muy distinto, y salgo profundamente desilusionado de la última entrega de la franquicia galáctica. “The Last Jedi” es una película con ciertos elementos buenos, pero que al final del día decepciona, intentando reconstruir la saga como la conocemos, pero fallando miserablemente en el intento, tirando por la borda todo lo que hizo J.J. Abrams, entregándonos personajes que toman decisiones confusas, con motivaciones poco claras, villanos que no convencen y una narración ridículamente hiperbólica.

Al parecer Rian Johnson decidió tomarse la libertad de hacer lo que quisiese con esta película, lo cual me parece gravísimo tomando en cuenta que “The Last Jedi” no es solamente una película, es parte de una saga con una historia tremenda que la precede, y que seguirá viva por mucho tiempo más. La poca humildad de Johnson por respetar la continuidad temática y narrativa, y la poca rigurosidad del estudio para planificar la trilogía de antemano (Abrams salió diciendo hace poco que el Episodio IX aún no tenía guion) acaban de destruir una película que debió ser espectacular. Es cierto que soy particularmente crítico debido a que soy un gran fanático y esperaba mucho de ella, pero apenas comencé a revisar un poco el boca-a-boca de la película, entre los espectadores, noté que no era el único que se había desilusionado de lo que nos tocó, y que mis percepciones eran más que solo mañas (pese a que la crítica la ha alabado).

Uno de los grandes problemas que tiene esta película son sus villanos. Primero, no entendí nada la idea de matar a Snoke a la mitad de la trilogía. ¿Para que hacer tanta promesa implícita de un malo tipo Palpatine, operando en las sombras, ultra poderoso, cuyo pasado y motivaciones desconocemos, durante una película y media… y después matarlo? Realmente no lo entiendo. Es, a todas luces, un plot twist porque sí, para después jactarse y decir “¿Ven? Nos atrevimos a hacer una cosa así”. Ridículo. Y más encima el que lo mata, y se convierte en el malo supremo, es Kylo Ren, un personaje a quien le había dado el beneficio de la duda hasta ahora, pero que ya a estas alturas no convence nada. Hay una contradicción interna tremenda en Kylo en la película de Johnson: es el nuevo villano supremo, a cargo de la Primera Orden, dispuesto a matar a todos los rebeldes y hacerse del control de la galaxia, y al mismo tiempo es el niño conflictuado que aún tiene una pizca de luz y no está dispuesto a matar a su madre, dubitativo respecto a su lealtad con el Lado Oscuro. Elijan uno y apéguense a él. No puede ser que el malvado principal sea un niñito llorón.

Johnson intenta acá un poco jugar con las áreas grises, de-construir la lógica binaria del bien y mal que ha primado en la saga hasta ahora, sobre todo con los personajes de Kylo y Rey. ¿Pero funciona realmente? Era sin duda una decisión interesante, pero su ejecución dejó mucho que desear. Ya conversamos un poco de Kylo, intenta ser un malo conflictuado, pero al final sigue siendo el malvado supremo caricaturesco (dice que quiere matarlos a todos, dejar el pasado morir, no ser un Sith, pero aun así terminar como Líder Supremo de la Galaxia… ¿ok?). Con Rey ocurre algo similar. Vemos en ella conflicto, se sugiere una leve atracción por el lado oscuro, o al menos eso entendí yo, pero al mismo tiempo termina siendo esta heroína que todo lo puede y llega a salvar el día, sin ningún tipo de entrenamiento o viaje mítico (realmente las escenas en Ahch-To no aportaron nada en su crecimiento como personaje, partió siendo todopoderosa, tuvo una interacción mínima con Luke y no pasó por grandes dificultades para volverse la heroína). Incluso Luke intenta poner en duda que los Jedi son el monopolio de lo luminoso, pero al final termina diciendo “¡No soy el último Jedi!”. El juego con áreas grises resulta poco significativo e innecesario, no funciona bien en ningún caso.

Y hablando de Luke, se cae acá en un juego peligroso de endiosar a su figura de los “viejos”: Luke, y en menor medida Leia. Es paradójico que Johnson esté con la idea de “dejar el pasado morir” como dice Kylo, reinventar la franquicia, y que se dedique a hiperbolizar el poder de Luke, quien representa la nostalgia y el pasado. Esta hiperbolización tiende a ser grosera. A veces pareciera que estoy viendo a Gokú y no a Luke Skywalker (no voy a entrar en lo irrisorio que fue su poder final). Ni a Yoda lo pintaban tan endiosado en las originales, ni a Obi-Wan, ni a Darth Vader. Lo mismo cuando Leia se pone a volar por el espacio usando la fuerza luego de quedar a la deriva en la explosión. Era algo que ya no podía creer de lo ridículo. Lo peor es que llega a ser tan absurdo que ni siquiera emociona. La muerte de Han Solo fue mucho más impactante y emocional que la de Luke, definitivamente. En general la película recurre a una hiperbolización innecesaria, también presente, por ejemplo, en básicamente la masacre a casi todos los miembros de la Resistencia para “probar” que los villanos que construyen son una amenaza real. Tampoco lo lograron.

Y por favor: terminen con las bromas. Esto no es Marvel, no todos los blockbusters tienen que ser Marvel (que ya de por sí se está yendo al extremo con el humor). Una ligera broma de vez en cuando no tiene nada de malo, pero esta película cruzó el límite de lo aceptable. Esperamos 2 años para ver la reacción de Luke después de un solemne momento de encuentro con Rey… ¡y termina botando el sable de luz al suelo para hacer reír a la audiencia! Sin comentarios.

La película tiene historias y tramas buenas: en lo personal destaco la historia de Poe con la almirante Holdo, y la historia de Finn con Rose. Además, creo que hay buenas incorporaciones en cuanto a criaturas y planetas (me encantó Canto Bight y la exploración del mundo del casino y las megafortunas, y me fascinaron los Vulptex, esos zorritos de hielo/cristal que aparecían al final). Además, la música de John Williams es magistral como siempre, sabiendo siempre ocupar impecablemente sus temas originales cuando corresponde, e incorporar nuevas melodías en la mesa. Lamentablemente, los desaciertos opacan a los aciertos.

Al final del día, la única oportunidad que tiene esta película de redimirse es cerrar bien todas las ideas propuestas desde la VII, construyendo un Episodio IX que responda a las interrogantes relevantes que se plantearon, como por ejemplo de a dónde salió Snoke, qué impulsó a Ben Solo al lado Oscuro, quienes son los Knights of Ren, entregar una respuesta satisfactoria del origen de Rey (no me vengan con que salió de la nada y mágicamente el sable de Anakin Skywalker la llamó), y en definitiva cual es el fundamento de la guerra que se está librando en este momento contra la Primera Orden. Que exista un arco argumental claro y sólido en esta trilogía, y que las decisiones de Johnson cobren sentido, pues de lo contrario serán solo su ego desatado y voluntad por hacerse el visionario rupturista que tiró todo por la borda sin ninguna razón. Pónganse a trabajar de inmediato con la siguiente, hay mucho que solucionar.

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